Un rescate digno de héroes
El pasado abril, uno de nuestros monitores, Oskar Hernández (22 años), protagonizó un rescate que nos llena de orgullo y que recuerda por qué el conocimiento del mar no tiene precio.
Era un día de maretón en Mundaka. Las condiciones eran exigentes y el mar no invitaba a entrar. Desde La Atalaya, Oskar detectó que había una persona en dificultades: un surfista brasileño que llevaba ocho años sin surfear, que había sufrido una caída, se había lesionado el hombro y era incapaz de salir del agua por sus propios medios.
Sin dudarlo, volvió a casa, se puso el traje, cogió la tabla y entró al agua.
Cuando llegó hasta él, el surfista ya había sido arrastrado hasta la altura del puerto, en estado de shock: no se movía ni hablaba. Junto a otro surfista, Esteban, consiguieron llevarle hasta la rampa del puerto. Después lo trasladaron a las instalaciones del Mundakako Surf Taldea, donde pudo ducharse y recuperarse con tranquilidad.
Como dijo el propio Oskar: «Si no llega a ser por mí y otro compañero, se hubiera ahogado.»
Conocer el mar no es solo saber surfear. Es saber leer las condiciones, respetar sus límites y actuar con responsabilidad cuando alguien lo necesita, en días como aquel con olas de 3 metros, sólo profesionales aventurados se lanzan al mar.
El episodio también nos recuerda algo importante: el mar de Mundaka no perdona la falta de experiencia. Sus corrientes, sus mareas y su fuerza son únicos. Por eso, si eres principiante o llevas tiempo sin surfear, te recomendamos siempre hacerlo acompañado, con material adecuado y bajo supervisión de un profesional.